¿El verbo gatear está relacionado con el sustantivo gato?
De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española (2025; en línea), el verbo gatear, empleado con el sentido de ‘andar en cuatro patas’, especialmente referido al movimiento de los bebés, es un derivado del sustantivo gato con el sufijo verbal -ear, productivo en español para crear verbos a partir de sustantivos, como en patear, carretear o picotear. Desde esta perspectiva, gatear significó originariamente ‘moverse como un gato’, de donde pasó, por extensión a ‘andar en cuatro patas’ y a otros valores relacionados, como ‘trepar’, ‘avanzar con cautela’ o ‘arrastrarse’.
De acuerdo con Joan Corominas, gatear se documenta en español desde la Edad Media (Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Madrid: Gredos, 1987). El Corpus diacrónico del español (CORDE) registra el uso del verbo ya en el siglo XV, asociado tanto a la idea de ‘avanzar por el suelo a cuatro patas’ como a la de ‘desplazarse furtivamente’, aludiendo al comportamiento característico del felino. En la Crónica de Enrique IV (c. 1460) se lee gateando por entre las tiendas pudieron salir algunos, refiriéndose a un movimiento a ras del suelo. En el siglo XVI, la metáfora felina se mantiene; en La lozana andaluza (1528), Francisco Delicado escribe que la protagonista iba gateando por las paredes, como suele el gato cuando hurta, en este caso, focalizando el movimiento de sigilo y cautela del animal. Finalmente, en los textos del siglo XVII se documenta el sentido más frecuente de gatear en la actualidad: Francisco de Quevedo, en Historia de la vida del Buscón (1626), apunta me andaba gateando por la sala, mientras que Juan Pérez de Montalbán, en Sucesos y prodigios de amor (1624), describe a un personaje que gateaba como un niño recién nacido.






